lunes, 4 de mayo de 2009

El cerebro de Einstein

Así era el cerebro de Einstein
  • Nuevas peculiaridades anatómicas podrían explicar la genialidad de Einstein
  • Una hendidura inusual podría ser el origen de su retraso en la adquisición del lenguaje

Fuente: María Sainz. El Mundo

(...) Tras su fallecimiento en 1955, y como no podría haber sido de otra forma, el órgano que lo dotó de genialidad se donó a la ciencia. Thomas Harvey, del hospital Princeton (Nueva Jersey, EEUU), fue el patólogo encargado de conservarlo y, junto con otros expertos, lo fotografió y lo dividió en distintas porciones para analizarlas bajo el microscopio.

Décadas después, distintos grupos de investigación han intentado diseccionar esta mente superdotada. Uno de ellos es el dirigido por Dean Falk, del departamento de Antropología de la Universidad Estatal de Florida (EEUU), y del que ahora se hace eco la revista 'Science'.

- "La corteza cerebral era fina [...] y con amplios surcos, algo normal para su edad (76 años). Su masa cerebral, de 1.230 gramos, tampoco es excepcional", explica la investigación, publicada en 'Frontiers in Evolutionary Neuroscience'.

- Sí son peculiares determinadas zonas de la corteza somatosensorial y motora. "Es posible que estos aspectos atípicos [...] se relacionasen con las dificultades que tenía para adquirir el lenguaje; su preferencia por pensar con impresiones sensoriales, incluidas las imágenes visuales en lugar de las palabras; y su precocidad en la práctica del violín".

- Parece que el órgano gris de Einstein presentaba una curiosa combinación de rasgos simétricos y asimétricos. Además, Falk encontró una hendidura inusual en una región involucrada en la habilidad para recordar fonemas y sílabas: "Podría asociarse con su ya conocido retraso en la adquisición del lenguaje y con el hecho de que solía repetirse frases a sí mismo hasta que cumplió los siete años".

(...)

. "los lóbulos parietales -implicados en el conocimiento matemático, visual y espacial- eran un 15% mayores que la norma".

(...)

Leer entero: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/03/18/neurociencia/1237406807.html

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